Este estudio identifica las desigualdades y oportunidades del emprendimiento urbano en Santiago, evidenciando cómo la estructura residencial y la distribución del capital humano influyen en las formas de generar sustento, innovación y resiliencia económica.
Los mapas de tipología habitacional representan la distribución espacial de los distintos tipos de vivienda presentes en el área urbana del Gran Santiago, diferenciando entre viviendas tipo casa y viviendas tipo departamento. A partir de los microdatos del Censo 2017, se calculó la proporción de cada tipología por zona censal, expresada en porcentaje respecto del total de viviendas particulares ocupadas.
El proceso implicó la depuración y estandarización de variables censales, junto con la delimitación del área urbana según los polígonos oficiales del INE. Posteriormente, se aplicaron técnicas de modelación espacial en R y visualización mediante clasificación continua para resaltar gradientes territoriales. Estos mapas permiten observar la estructura habitacional del Gran Santiago y sirven como base para relacionar la forma de habitar con otros fenómenos socioeconómicos, como la distribución de la actividad emprendedora.

El análisis de los mapas de tipología habitacional revela cómo la estructura urbana del Gran Santiago expresa distintos modos de habitar y formas de organización del territorio.
En el caso de las viviendas tipo casa, predominan las comunas periféricas y de expansión, como La Pintana, Maipú, Pudahuel, San Bernardo y Quilicura, caracterizadas por viviendas unifamiliares, baja densidad y mayor disponibilidad de espacio. Estos sectores reflejan un tejido urbano residencial consolidado, con posibilidades de uso mixto entre vivienda y pequeñas actividades productivas.
Por otro lado, las viviendas tipo departamento se concentran hacia el eje centro-oriente, especialmente en Santiago Centro, Ñuñoa, Providencia y Las Condes, donde el proceso de densificación vertical ha sido más intenso en las últimas décadas. Este patrón se asocia a una ciudad más compacta, conectada y con alta accesibilidad a servicios, transporte y equipamientos.
En conjunto, estos contrastes habitacionales permiten interpretar las dinámicas urbanas y económicas del Gran Santiago, evidenciando cómo la forma del entorno construido influye en las oportunidades y en el desarrollo de actividades emprendedoras.
🟦 Fuente: Elaboración propia con datos del Censo 2017, complementada con información de estudios del MINVU y Observatorio de Ciudades UC.
Este mapa representa el porcentaje estimado de residencia de población con actividad emprendedora por zona censal, calculado a través de un proceso de microsimulación. A partir de la Encuesta CASEN 2022 (variable y7: cuánto dinero retiró de su negocio para gastos propios), se generó una población sintética ajustada a la estructura demográfica del Censo 2017, considerando edad, sexo y nivel educacional, mediante el método de raking implementado en R Studio.
Para mantener coherencia estadística, se aplicó una imputación de escolaridad faltante en los casos con valores nulos, utilizando los ingresos autónomos como variable auxiliar. Posteriormente, los resultados fueron integrados a las zonas censales urbanas del Gran Santiago, obteniendo el indicador “% de personas con emprendimiento”, expresado como la proporción de la población que desarrolla actividades por cuenta propia en cada zona.
De manera complementaria, para el mapa de distribución de profesionales se empleó la misma base sintética obtenida mediante raking, identificando como “profesionales” a las personas con 16 o más años de escolaridad. A partir de esta definición, se estimó el porcentaje de población profesional por zona censal urbana del Gran Santiago, permitiendo visualizar la concentración espacial de los niveles educacionales superiores dentro de la estructura urbana metropolitana.


El porcentaje de personas con actividad emprendedora presenta una marcada heterogeneidad territorial dentro del Gran Santiago. Los valores más altos se concentran en el sector sur, especialmente en el entorno del conjunto habitacional La Platina (La Pintana), megaproyecto de viviendas sociales donde el emprendimiento alcanza un 18,8 % de la población. En este sector, la actividad emprendedora funciona como una estrategia de sustento y resiliencia local, asociada a contextos con menor acceso al empleo formal y una fuerte presencia de redes comunitarias que favorecen el autoempleo y la producción doméstica.
Otras comunas como Independencia, Quinta Normal, Estación Central, Pedro Aguirre Cerda y La Cisterna presentan también porcentajes de emprendimiento superiores al promedio metropolitano. En estos territorios, la existencia de zonas comerciales mixtas y alta movilidad económica facilita la aparición de microemprendimientos barriales, comercio ambulante y talleres domésticos. Ejemplos de ello se observan en Meiggs (Estación Central), Avenida Independencia, Barrio Franklin (Santiago y San Miguel) y La Vega Central (Recoleta), donde el dinamismo local se sostiene en la cercanía entre vivienda, comercio y redes sociales. Este tipo de actividad da cuenta de una economía popular activa y flexible, que se adapta a las condiciones del entorno urbano.
En contraste, las comunas de Quilicura, Pudahuel, Renca, Recoleta, Puente Alto y Lo Espejo muestran tasas más bajas de emprendimiento formal. La presencia de cordones industriales consolidados, como el Parque Industrial Los Libertadores (Quilicura) o el Parque ENEA (Pudahuel), ha impulsado históricamente el empleo asalariado formal, reduciendo las oportunidades de autoempleo y el uso productivo del espacio doméstico.
La proporción de población con formación profesional o 16 años y más de escolaridad presenta un claro gradiente centro–periferia en el Gran Santiago. Los porcentajes más altos se concentran en el eje centro-oriente, abarcando principalmente las comunas de Providencia, La Reina, Ñuñoa, Las Condes y Vitacura, donde los valores superan el 50 % de la población. Este patrón refleja la concentración de capital humano calificado en áreas con mayor acceso a infraestructura, servicios avanzados y empleos de alta especialización.
En las comunas del centro y centro-poniente de la ciudad, como Santiago, San Miguel, Macul y Peñalolén, se observan niveles intermedios de población profesional. Estas zonas combinan antiguos sectores residenciales con áreas de reconversión urbana y presencia creciente de servicios, universidades y equipamientos que atraen a población con formación técnica y universitaria.
Por otro lado, los valores más bajos se registran en el cordón sur-oriente y nor-poniente, especialmente en las comunas de La Pintana, La Granja, San Ramón, Lo Espejo, Pedro Aguirre Cerda, Pudahuel, Cerro Navia, Lo Prado y Renca, donde la proporción de población con formación superior es considerablemente menor. En estos sectores predomina la población con educación media completa o técnica, lo que se asocia a una estructura laboral orientada a oficios y actividades productivas tradicionales.
Este gradiente evidencia una desigual distribución del capital educativo y profesional en la metrópoli, que históricamente ha acompañado la segregación socioespacial y las diferencias en el acceso a oportunidades formativas y laborales.
🟦 Fuente: Elaboración propia con datos de CASEN 2022 y Censo 2017, complementada con información del MINEDUC, CEPAL y Observatorio de Ciudades UC.
El análisis de clustering permitió identificar patrones territoriales complejos a partir de la relación conjunta entre tres variables socioespaciales: el porcentaje de población con actividad emprendedora, el porcentaje de viviendas tipo casa y el porcentaje de población profesional (personas con 16 o más años de escolaridad). A diferencia de otras, esta metodología busca agrupar zonas censales con comportamientos similares considerando simultáneamente múltiples dimensiones socioeconómicas.
Para ello, se integraron los resultados de la microsimulación CASEN–Censo 2017, que estiman la proporción de emprendedores por zona censal, con los indicadores censales de tipología de vivienda y nivel educacional. Las tres variables fueron normalizadas y estandarizadas mediante el método z-score para eliminar diferencias de escala y asegurar su comparabilidad dentro del modelo.
Posteriormente, se aplicó el algoritmo de k-means clustering, técnica de clasificación no supervisada que agrupa las unidades espaciales según la similitud entre sus características. Para determinar el número óptimo de grupos o k, se empleó el método del codo, que evalúa la variación de la suma de cuadrados intra-cluster (WSS). El punto de inflexión del gráfico (donde la reducción de WSS deja de ser significativa) indicó la elección de tres clusters como la solución más representativa del patrón territorial observado.
Además, se elaboraron gráficos de dispersión entre las variables (% emprendedores, % casas y % profesionales), coloreados por cluster, con el objetivo de interpretar las relaciones internas dentro de cada grupo y comprender la estructura de correlaciones entre variables socioeconómicas. Estos gráficos permiten identificar, por ejemplo, zonas donde el emprendimiento se vincula a contextos residenciales específicos, ya sea predominio de casas o de departamentos, y a sectores con menor presencia de población profesional o con menor diversidad habitacional.
Para complementar el análisis de clusters, se incorporó el índice de Shannon con el propósito de evaluar la variabilidad interna de cada comuna. Este indicador, ampliamente utilizado en estudios de diversidad, permite cuantificar cuán heterogénea es la composición de clusters dentro de un territorio.
Finalmente, la representación cartográfica se realizó en R, sobre la delimitación oficial del área urbana del Gran Santiago, utilizando una simbología uniforme con bordes blancos entre zonas censales. Este enfoque multivariable permitió visualizar la estructura espacial de la relación entre emprendimiento, forma de habitar y nivel profesional, revelando configuraciones urbanas diferenciadas en el territorio metropolitano.




El índice de Shannon permitió medir cuán diversa es la composición interna de cada comuna según los perfiles identificados en el análisis de clusters. Este indicador muestra si dentro de una comuna conviven distintos tipos de territorios o si, por el contrario, su estructura interna es más homogénea.
Los valores más altos se observaron en Independencia, Quinta Normal, Estación Central, Macul, Peñalolén y La Florida. Estas comunas reúnen barrios con características muy distintas entre sí: zonas tradicionales, áreas densificadas, sectores con presencia de profesionales y otros con mayor actividad comercial o barrial. Esa mezcla hace que sus territorios sean más variados y dinámicos.
Por el contrario, comunas como San Joaquín, San Ramón, Providencia, Conchalí y Cerro Navia muestran baja diversidad interna. Esto significa que la mayor parte de sus zonas censales se parecen entre sí. En Providencia, esta homogeneidad se vincula a su fuerte especialización en viviendas en altura y servicios profesionales; mientras que en comunas como San Ramón o Conchalí predomina una estructura residencial más uniforme y con menor diversificación económica.

El análisis trivariado revela cómo el emprendimiento en el Gran Santiago se organiza de manera desigual según el tipo de vivienda y la composición profesional de la población. Los tres grupos identificados reflejan distintos modos de habitar y de generar actividad económica dentro del territorio metropolitano.
El primer grupo se concentra principalmente en el sur-oriente y nor-poniente del Gran Santiago, abarcando comunas como San Bernardo, El Bosque, La Pintana, Puente Alto, Lo Espejo, Cerro Navia, Pudahuel, Renca, Lo Prado, Quilicura y en algunas zonas de La Florida y Peñalolén. Se caracteriza por una baja proporción de población profesional, una alta presencia de viviendas tipo casa y niveles reducidos de emprendimiento formal. En estos sectores, el emprendimiento surge de forma más doméstica e informal, como respuesta a la falta de empleo asalariado estable, evidenciando estrategias locales de subsistencia y una fuerte dependencia del entorno comunitario.
El segundo grupo, ubicado en el eje centro-oriente, comprende comunas como Providencia, Ñuñoa, Santiago, Las Condes y Vitacura, donde existe una alta proporción de población profesional, mayor presencia de vivienda tipo departamento y niveles elevados de emprendimiento formal y especializado. Aquí, la actividad emprendedora se asocia a servicios profesionales, tecnológicos o de gestión, frecuentemente desvinculados del espacio doméstico y apoyados en redes laborales y de conocimiento. Se trata de un emprendimiento urbano consolidado, inserto en una economía de servicios basada en capital humano.
Finalmente, el tercer grupo se extiende en comunas intermedias y consolidadas, como Pedro Aguirre Cerda, San Joaquín, Quinta Normal, Estación Central, Independencia, San Ramón y La Cisterna, y algunas zonas de comunas periféricas como Maipú y Huechuraba, donde coexisten altos niveles de emprendimiento, predominio de viviendas tipo casa y una presencia moderada de profesionales. En estos territorios, el tejido urbano tradicional y la posibilidad de combinar vivienda con actividad económica permiten la aparición de microemprendimientos barriales, talleres y comercios de proximidad. Este patrón representa una economía intermedia: ni totalmente informal ni plenamente profesionalizada, pero con una fuerte base territorial y comunitaria.
En conjunto, los resultados muestran que la distribución del emprendimiento en el Gran Santiago no es homogénea, sino que responde a la interacción entre la estructura residencial, el nivel profesional de la población y las oportunidades del entorno urbano. Mientras los sectores centro-oriente concentran un emprendimiento formal y profesionalizado, las zonas sur-oriente y nor-poniente evidencian una economía popular e informal, basada en estrategias comunitarias de sustento. Por su parte, los territorios intermedios representan un punto de equilibrio, donde la vivienda aún cumple un rol productivo y se mantiene una forma híbrida de emprendimiento, que combina cercanía, flexibilidad y arraigo local.
🟦 Fuente: Elaboración propia con datos de CASEN 2022 y Censo 2017, mediante análisis trivariado (k-means) y modelación espacial en R Studio.
El estudio presenta ciertas limitaciones que es importante considerar al interpretar los resultados. La Encuesta CASEN, si bien es una de las fuentes socioeconómicas más relevantes del país, posee restricciones para el análisis territorial detallado debido a su naturaleza muestral. Esto implica que fenómenos como el emprendimiento no pueden observarse de forma directa a escala de zona censal y deben ser estimados mediante procedimientos de microsimulación. Como consecuencia, los contrastes entre las zonas resultaron moderados, en parte porque la calibración estadística tiende a suavizar los extremos y porque algunas áreas del Gran Santiago presentan una estructura socioeconómica relativamente homogénea.
Aun así, fue posible identificar patrones territoriales relevantes que vinculan el emprendimiento con la profesionalización y el tipo de vivienda. Estos patrones no deben interpretarse de manera aislada, ya que la actividad emprendedora responde también a factores como la informalidad, el acceso a redes de apoyo, la disponibilidad de infraestructura y la accesibilidad urbana, elementos que influyen en cómo se distribuye la actividad económica a nivel local.
Desde el punto de vista práctico, comprender cómo se distribuye el emprendimiento en el territorio abre oportunidades tanto para el diseño de políticas públicas como para la planificación privada. En el ámbito público, estos resultados permiten focalizar esfuerzos en sectores donde el emprendimiento es mayormente informal o carece de apoyo institucional. Esto podría traducirse en ferias locales reguladas, programas de capacitación, iniciativas de formalización tributaria o la instalación de centros municipales de apoyo al emprendimiento en áreas donde su actividad es especialmente dinámica. Asimismo, la información generada puede orientar la implementación de microcréditos barriales o instrumentos de financiamiento que respondan a las características específicas de cada sector.
En el ámbito privado, el estudio también tiene aplicaciones directas. La identificación de zonas con alta actividad emprendedora, alta concentración de profesionales o una mezcla de ambas características puede guiar decisiones estratégicas como la ubicación óptima de centros de distribución, servicios logísticos, coworks, oficinas especializadas o proveedores de insumos. Estos patrones permiten a empresas y organizaciones comprender mejor la demanda potencial y planificar expansiones o inversiones de manera más informada.
Finalmente, los resultados generan una base útil para investigaciones futuras. La combinación de microsimulación con datos administrativos, indicadores de movilidad o dinámicas de densificación urbana permitiría obtener una comprensión aún más completa del comportamiento del emprendimiento en la ciudad. Aunque existen limitaciones metodológicas, el estudio demuestra que es posible capturar tendencias territoriales significativas que aportan valor tanto al análisis urbano como a la toma de decisiones públicas y privadas.